Todos los padres y madres del mundo quieren lo mejor para sus hijos, y por ello hacen todo lo posible. Todos los maestros y maestras actuamos en la misma dirección con nuestros alumnos. No nos queda otra salida que acercarnos, mirarnos con respeto y aceptar, asentir tal y como decíamos, con aquello que nos toca hacer a cada cual, sin prejuicios, sin exigencias, sin culpabilidades cruzadas. Tan sólo desde el reconocimiento absoluto del otro, y desde el amor que funda lo humano, vamos a encontrar las vías para hacer de esta relación entre la familia y la escuela un lugar de encuentro que ha de dar numerosos frutos, puesto que entre nuestras manos está, en gran medida, el futuro de las nuevas generaciones.
Parrellada (2008, p. 51)

domingo, 15 de abril de 2012

REFLEXIÓN SOBRE MI INTERVENCIÓN CON EL EQUIPO


Mi intervención requiere el uso de diversas técnicas que posibiliten que se inicie un proceso de reflexión que conlleve la mejora de la práctica educativa.

Durante las sesiones ofrezco documentación que nos ayuda a situarnos y aclarar nuestras ideas previas sobre las distintas cuestiones que van surgiendo y para ello utilizo distintas técnicas favorecedoras del pensamiento grupal. Estas técnicas se basan en dinámicas de grupo y facilitan no solo la reflexión, también la elaboración de conclusiones y la toma de decisiones por parte de los participantes.
Este es un proceso muy abierto y en cierto modo desconcertante, (quiero pensar que en esta situación prima la falta de oficio, al fin y al cabo solo soy una estudiante en prácticas) y requiere que sea capaz de adaptarme a los ritmos del grupo y al mismo tiempo marcarles un ritmo de trabajo que evite que nos dispersemos exceso. Sin duda un proceso interesante y enriquecedor aprendizaje en el que tanto el equipo educativo como yo nos nutrimos mutuamente

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