Todos los padres y madres del mundo quieren lo mejor para sus hijos, y por ello hacen todo lo posible. Todos los maestros y maestras actuamos en la misma dirección con nuestros alumnos. No nos queda otra salida que acercarnos, mirarnos con respeto y aceptar, asentir tal y como decíamos, con aquello que nos toca hacer a cada cual, sin prejuicios, sin exigencias, sin culpabilidades cruzadas. Tan sólo desde el reconocimiento absoluto del otro, y desde el amor que funda lo humano, vamos a encontrar las vías para hacer de esta relación entre la familia y la escuela un lugar de encuentro que ha de dar numerosos frutos, puesto que entre nuestras manos está, en gran medida, el futuro de las nuevas generaciones.
Parrellada (2008, p. 51)

jueves, 12 de abril de 2012

REFLEXIÓN


Cuando pienso sobre como orientar al equipo educativo en las actuaciones que deben implementar en su proyecto educativo y en su forma de hacer en el día a día, pienso que antes es importante que puedan reflexionar sobre como viven su relación con las familias,  sobre como pueden mejorar su percepción del trabajo que realizan, sobre como pueden ayudar a los padres a que conozcan distintas facetas de la manera de ser y actuar de sus hijos en el ámbito  escolar.
Sin duda es fundamental que previamente revisemos ideas previas, actitudes y formas de trabajar con las familias, sin duda es una tarea complicada

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